Aún cuando son rumiantes y se puede pensar Que las cabras pueden comer lo mismo que las vacas, las cabras son primariamente arbustivas o sea que comen una gran variedad de hojas de arbustos, plantas leñosas y yerbas.
La cabra es un rumiante, por lo que su principal característica diferencial con el hombre, radica en contar con un aparato digestivo más complejo y voluminoso. Su aptitud más destacada supone la posibilidad de aprovechar al máximo una alimentación vegetal fibrosa que incluye, especialmente, componentes celulósicos de difícil o imposible digestión por el hombre.
Anatomía del tracto digestivo
Las características anatómicas y fisiológicas de los tractos digestivos son determinantes en el tipo de dieta que un animal pueda consumir, principalmente en cuanto a su habilidad para ingerir dietas voluminosas o ricas en celulosa.

*Aparato digestivo de una cabra.
El tracto digestivo en términos simples, se puede concebir como un tubo, que empieza en la boca y termina en el ano, y que a lo largo presenta una serie de bolsas, sacos o modificaciones que se han ido desarrollando a través de la evolución de la especie, de acuerdo con el tipo de dieta y la funcionalidad de las diversas partes del tubo digestivo.
En el tracto digestivo de una cabra se puede notar un desarrollo considerable de la parte anterior, la cual presenta una amplia zona de fermentación constituida por el retículo-rumen, un área mayor de fermentación formada por el omaso y un área digestiva con enzimas propias, que es el abomaso. Adicionalmente, existe una zona de fermentación en el ciego, en la parte posterior.
*Esquema de las funciones de los 4 compartimientos estomacales.
Microbiología del rumen
En los caprinos, la flora y fauna microbiana adquiere considerablemente importancia, al ser las responsables de la mayor parte de la actividad digestiva que ocurre en el animal.
En términos generales, se considera que más del 70% de la energía que utiliza la cabra, se deriva de los ácidos grasos volátiles resultantes de la fermentación microbiana. En el caso de la mayor parte de las fuentes proteicas que ingieren los rumiantes, se considera que se hidrolizan de un 50 a un 70% por acción de las enzimas microbianas de manera tal, que sólo de un 30 a 50% de las proteínas ingeridas son digeridas como tales por el animal.
Al sentar las bases para la alimentación de los rumiantes, es necesario considerar que él alimentarlos, realmente se está alimentando a los microorganismos, pues éstos son los que proveen los productos y subproductos de la fermentación, de los cuales depende principalmente la nutrición de los poligástricos.
En el caso de los rumiantes, los carbohidratos son sometidos a una acción fermentativa por medio de enzimas microbianas (amilasas, maltasas, celulasas, etc.), de forma tal que se generan los ácidos grasos volátiles formados son el acetato, el propionato y butirato, los que son absorbidos a través de la pared ruminal y de allí son transportados por medio del torrente sanguíneo hacia los tejidos en donde constituyen la principal fuente energética.
Las proteínas ingeridas por los rumiantes, también se ven sometidas a la acción microbiana en forma intensa. Las enzimas proteolíticas, peptidasas y aminasas de origen microbiano degradan las proteínas a péptidos, aminoácidos y amoniaco, el cual constituye el principal producto final de la digestión de las proteínas en el retículo-rumen. Este amoniaco es utilizado por los microorganismos para la síntesis de la proteína microbiana, de manera que la proteína digerida en el abomaso y duodeno, es principalmente proteína de origen microbiano, y en menor grado, la proteína ingerida en la ración y que no es atacada por los microorganismos.
La proporción de la proteína, que es degradada por acción microbiana, depende de la solubilidad de la fuente proteica, así, fuentes solubles como la urea, la morera, el poró convierten rápidamente a amoniaco. En cambio, fuentes insolubles como la harina de pescado o la harina de sangre, se convierten en amoniaco en una pequeña proporción, pero la mayor parte pasa al abomaso y a duodeno en forma intacta, para ser sometida a la digestión hidrolítica. La conveniencia de uno u otro tipo de proteína, depende de la fase de producción, especie, edad de los animales y al aminograma de la fuente proteica. Sin embargo, en muchos casos la proteína microbiana producida puede suplir la mayor parte de los aminoácidos requeridos por los caprinos, lo que resalta la ventaja de esta especie sobre los monogástricos en la utilización del nitrógeno no proteico y de proteínas de pobre aminograma.
La digestión en el Abomaso e Intestinos
El abomaso secreta ácido clorhídrico(HCl) y las enzimas pepsina y renina. El ácido clorhídrico reduce el pH de la digestión de aproximadamente 7 a 2,5, el cual es óptimo para la acción de las enzimas mencionadas, las que hidrolizan las proteínas a péptidos o sea cadenas cortas de aminiácidos. La renina es particularmente importante en el animal lactante, pues es la que coagula la leche.
Las paredes del intestino en la porción adyacente al abomaso secretan diversas enzimas que actúan sobre las proteínas, grasas y carbohidratos de la digesta, igualmente desemboca en esta sección el jugo pancreático, el cual contiene enzimas que actúan sobre las proteínas y grasas; y la bilis, la encargada de activar la lipasa pancreática( enzima que trabaja sobre las grasas) y por su contenido de álcalis contribuye a mantener el pH óptimo para la acción de dichas enzimas.
Por acción de las enzimas pancreáticas, la proteína que pasa, al duodeno es degradada a aminoácidos, que son absorbidos a través de la mucosa intestinal, de manera similar a lo que ocurre en el caso de los monogástricos.
En la porción inferior del intestino predomina la absorción de los productos de la digestión: aminoácidos, azúcares sencillos y ácidos grasos principalmente, pero también vitaminas y minerales.
En el intestino grueso hay una cierta digestión microbiana de celulosa y hemicelulosa.
El conocimiento de la fisiología digestiva de las cabras, permite establecer las bases para el sistema de alimentación a utilizar, con el fin de aprovechar al máximo la capacidad digestiva de los productos fibrosos, la utilización del nitrógeno no proteico y en general, de insumos alimenticios que no puedan ser aprovechados eficientemente por el hombre u otras especies monogástricas.



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